TRES ENSEÑANZAS PROFUNDAS DEL SANTO PADRE FRANCISCO

FraciscoA penas un mes y medio después de su elección, el Papa Francisco, nos da tres grandes enseñanzas que nos permiten esbozar una idea de lo que será el estilo y el talante de este nuevo pontificado, que sin duda tendrá una fuerte dimensión espiritual y social.

Estas tres enseñanzas que el Santo Padre ha señalado reiteradamente están profundamente entrelazadas:

1)        ACLARAR LA IDENTIDAD: UNA IGLESIA SERVIDORA DEL MUNDO, QUE EVANGELIZA.

En la Santa Misa del Crisma, el Papa Francisco lo dijo bellamente, estamos llamados a “ser para”. De manera individual y como Asociación, estamos llamados a vivir para los demás. Debemos querer ser más grandes, para servir más; debemos querer ser más fuertes, para ayudar más. Nuestra misión nos debe costar (dedicación, esfuerzo, tenacidad, constancia, recursos). El cristiano debe vivir “empeñado”, debe vivir siempre en una lógica de constante entrega, de constante riesgo; por ello debe alejarse de todo estado de confort, debe desprenderse de sus seguridades para arriesgar más, y mejor.

El Cardenal Bergoglio unos días antes de su elección, decía: evangelizar supone para la Iglesia el salir de sí misma. Señalaba, además, que los males que se dan en las instituciones de corte eclesial tienen raíz en la autorreferencialidad.

Esto supone, quizá que la USEM salga más de sí misma. Se preocupe más de servir, de formar en serio la conciencia social del empresario, que de las condiciones de seguridad propias, de su imagen, de su historia, de sus circunstancias. Lo debe hacer, por supuesto, pero en su justa medida, poniendo al centro y en primer lugar su servicio al mundo. Debemos confiar que cuando las cosas se hacen bien, lo demás llega por añadidura.  Será fruto de un esfuerzo.

Esto supone tomar una opción, una vocación real de servicio que rompa todo egoísmo, todo individualismo, todo pragmatismo utilitarista, toda dinámica que se encierre en el darse gusto los unos a los otros, más que cumplir la misión de nuestra comunión.

2)        DESARROLLAR UNA FUERTE ESPIRITUALIDAD, MUY CONSCIENTE DEL MUNDO, QUE NO MUNDANA.

El Santo Padre Francisco ha dicho que la Iglesia cuando es autorreferencial, sin darse cuenta, cree que tiene luz propia. Deja de ser el mysterium lunae y da lugar a ese mal tan grave que es la mundanidad espiritual. Ni hombre, ni las instituciones, pueden vivir solo de sí: de sus planes, de sus proyectos, de sus cálculos, sino que deben insertarse en la lógica de la participación, del “hágase según Tu Palabra”.

La verdadera vida espiritual, entonces, nos permite “ser una casa no construida por el hombre, sino piedras vivas marcadas por su Espíritu”, dijo en la misa del 17 de marzo.

La vida espiritual supone, pues, conciencia de la realidad histórica que vivimos. Implica discernimiento, es decir un tiempo para dirigirse a Dios y un tiempo para entrar en el silencio donde Él se dirige a nosotros; momento en el que todo nuestro ser, en sus circunstancias históricas concretas queda abrazado por el misterio de este amor que actúa en el mundo y viene a habitar en nosotros, y entre nosotros.

3)        CON EL FIN DE: Respetar, cuidar, custodiar. Lo que implica servir.

Estos tres verbos han sido utilizados repetidamente en la homilía de la Misa Inaugural de su Pontificado y en otros discursos. El Papa Francisco, manifestó que la vocación de custodiar no sólo atañe a los cristianos, sino que “tiene una dimensión que antecede y que es simplemente humana, corresponde a todos”. Es, dijo, según nos muestra San Francisco de Asís, tener respeto a todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos. Finalizó el tema de “ser custodios” diciendo que: “Custodiar, quiere decir entonces, vigilar sobre nuestros sentimientos, nuestro corazón, porque ahí es de donde salen las intenciones buenas y malas; las que construyen y las que destruyen”.

Estos tres verbos creo que deben iluminar nuestra vivencia de la Responsabilidad Social Empresarial, que es lo que ofrecemos al formar y alimentar nuestra conciencia como empresarios: altamente productivos, plenamente humanas y  socialmente responsables.

Demos gracias a Dios por este Papa, que en tan poco tiempo nos ha enseñado mucho. No con muchas palabras, sino con frases y signos que nos transparentan su experiencia real de Jesús.

Pbro. Eduardo J. Corral Merino
Asesor Moral de Confederación USEM.

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La extinción de la mujer cuidadora – ADELA CORTINA

1882h0161Desde los años sesenta del siglo XX, las sociedades avanzadas vienen sufriendo transformaciones radicales que la opinión publicada vive como innegables desafíos del fin de milenio. El tránsito de la sociedad fabril a la sociedad del saber, la globalización de la economía o del crimen organizado, el deslumbrante progreso en la información o en las biotecnologías provocan ríos de tinta y pueblan los programas de congresos y jornadas.

Son “retos” -se dice- que urge convertir en oportunidades.

Y es verdad. Pero no lo es menos que otras transformaciones no tan espectaculares reclaman en realidad tanta o más atención que las anteriores, porque afectan ya abiertamente a la vida cotidiana de un sinfín de personas. Una de ellas, formulada en forma de reto, diría así: ¿quiénes van a ser en el futuro inmediato, próximo y remoto los agentes del bienestar? ¿Qué personas o instituciones atenderán a los miembros más vulnerables de la sociedad cuando no puedan hacerlo ya las familias, cuando se extinga esa especie de lo que algunos han llamado la “mujer cuidadora”?

Tres cambios

Hasta ahora, las familias, y en ellas especialmente las mujeres, han sido las primeras actrices en el ejercicio de las “tareas de bienestar”, que consisten en cuidar el hogar, atender a los niños, enfermos y discapacitados, bregar por los familiares en apuros, apoyar a los jóvenes. De hecho, el llamado “Estado del bienestar” fue más bien una “sociedad del bienestar”, en la que las familias asumieron el protagonismo de las mencionadas labores con ayuda del Estado, y por eso, en nuestros días, preguntarse por el futuro de los miembros más vulnerables de la sociedad requiere no sólo analizar la crisis del Estado benefactor, sino sobre todo estudiar despacio las consecuencias de tres cambios estructurales de envergadura: la incorporación de la mujer al mercado laboral, la transformación de la estructura familiar y la extinción de la “mujer cuidadora”.

La inserción de la mujer en el mercado laboral, aquella lógica y “sublime” decisión de incorporarse al trabajo asalariado, ha sido un fenómeno tan revolucionario para las sociedades avanzadas que autores como Castells lo consideran definitorio de su dinámica. Sin duda, los motivos por los que las mujeres tomamos tal decisión han sido y son de muy distinto signo, desde el afán de autorrealización personal mediante el ejercicio de una profesión u oficio, pasando por el deseo de independencia o de aportar ingresos al hogar, hasta el interés por disponer de un dinero propio en una sociedad consumista. En cualquier caso, se trata de una opción tan legítima que no tiene vuelta atrás, y con ella hay que contar para hacer frente al futuro. Pero, eso sí, haciendo una lectura correcta de sus consecuencias, es decir, no catastrofista, ni tampoco miope. Por el catastrofismo optan, a mi juicio, agoreros como Fukuyama; por la miopía, sugerentes ensayistas como Lipovetsky en su diseño de la “Tercera Mujer”.

Economicismo

En lo que hace a Fukuyama, en su último libro -The Great Disruption- lamenta la gran fractura que se ha producido en la sociedad norteamericana y señala como una de sus causas la incorporación de la mujer al mercado laboral. Una decisión de este tipo cambia totalmente de signo las relaciones entre la pareja, relaciones que a fin de cuentas descansan en una negociación: atendiendo a determinadas interpretaciones biológicas, entiende Fukuyama que la mujer está unida a los hijos por un lazo biológico, mientras que el varón está ligado por un vínculo social; la formación de las parejas sería entonces el resultado de una negociación implícita, en la que la mujer pondría la fertilidad, y el varón, el aprovisionamiento externo. Pero -prosigue nuestro autor- si la mujer, por percibir un salario, resulta ser autosuficiente, el varón no se siente responsable de los hijos y se desentiende de ellos; la mujer, por su parte, calcula el coste de oportunidad de tener hijos y reduce su número, con todo lo cual se acaba debilitando el “capital conjunto” de la pareja, en palabras de Gary Becker, y a la larga, el “capital social” de toda la sociedad, el conjunto de valores compartidos que constituyen su mayor riqueza.

Lecturas tan economicistas como éstas no son corrientes por estos pagos, afortunadamente. Ese “imperialismo económico”, que intenta explicar todas las relaciones humanas desde el análisis coste-beneficio, se estrella en realidad sin remedio ante las relaciones de cariño, de afecto y de solidaridad, ante lo gratuito y lo importante. Y, sin embargo, aun sin llegar a este imperialismo económico, entiende un amplio sector de la población que el trabajo femenino “fuera de casa” puede ser un obstáculo para que se realicen con bien las tareas de bienestar, tanto en el ámbito de la familia como en el de la sociedad en su conjunto. Porque las familias necesitan contratar personal externo para que desempeñe esas tareas, personal cuyo trabajo resulta ser a menudo caro y no siempre de calidad, y, por su parte, el Estado, cualquier Estado de la Tierra, carece de los recursos suficientes como para pagar unos trabajos de 24 horas, sin vacaciones, sin días de fiesta, que hasta ahora han hecho gratis las mujeres.

Compaginación

Por eso respira aliviado este sector social cuando Lipovetsky le informa de que la mujer actual no se dedica al hogar o a su belleza porque la sociedad le escriba ese guión para su vida, como las “dos mujeres” históricamente anteriores, sino que es una mujer autónoma, autora de sus proyectos vitales, entre los que incluye motu proprio como irrenunciables las tareas domésticas y el trabajo externo. La Tercera Mujer no quiere sustituir el cuidado de los hijos y la casa por el externo, sino compaginarlos.

Alentados por tal situación proponen los más revolucionarios fomentar los trabajos a tiempo parcial para que puedan asumirlos las mujeres y aumentar las ayudas a las familias para que sigan realizando las tareas de bienestar. Medidas ambas que son sin duda laudables y urgentes, pero a todas luces insuficientes, porque estos sectores ignoran -o quieren ignorar- que las familias han cambiado radicalmente y que desaparece  “la mujer cuidadora”, que no es lo mismo -a mi juicio- que la “madre cuidadora”.

La innegable transformación de las familias desde los años sesenta nos ha ido llevando, como tan bien describe Inés Alberdi, de la familia extensa a la nuclear y ha reducido considerablemente el tamaño medio de los hogares. En efecto, la familia extensa, aquella en la que convivían personas unidas por distintos grados de parentesco, como padres, hijos, abuelos, nietos, tíos, sobrinos, va recalando en la familia nuclear, compuesta por padres e hijos o por la pareja sola, o por un solo miembro; y, por otra parte, se reduce el número de hijos de los hogares.

Desaparición

Llegados aquí conviene que la familia extensa no sólo atendía a los hijos, cosa que está dispuesta a hacer la Tercera Mujer, la “madre cuidadora”, sino también a miembros en dificultades con otros grados de parentesco, en lo que consistía el proyecto vital de la “mujer cuidadora”.

Hojear de nuevo Como agua para chocolate nos lleva a esa costumbre, tan real, de la mujer socialmente predestinada a cuidar a la madre, que de hecho se ha ampliado a la costumbre, tan real, de la mujer predestinada socialmente a cuidar a padres, suegros, hermanos, tíos, sobrinos valetudinarios. Es esa mujer la que ha ahorrado una incalculable cantidad de dinero a las sociedades, es esa “mujer cuidadora” -recuerda, entre otros, Víctor Pérez Díaz- la que está desapareciendo.

Por eso yo me atrevería a bosquejar algunas sugerencias para un futuro tan próximo que hace años que ha empezado: 1) Incluir en el orden del día del debate público como un reto de primera magnitud la pregunta por los agentes del bienestar, teniendo en cuenta la situación actual. 2) Fomentar empleos a tiempo parcial que permitan organizar las tareas “internas” y “externas” tanto a las mujeres como a los varones. 3) Proporcionar ayudas en serio a las familias que asuman tareas de bienestar. 4) Propiciar la atención domiciliaria. 5) Multiplicar las residencias públicas de calidad, escasas por el momento hasta la irritación, para aquellos ante quienes se abre un futuro de soledad.

Que ya resulta demasiado sospechoso comparar el derroche de medios lúdicos con que se obsequia a los mayores con arrestos para votar y comprar con la escasez de recursos invertidos en que sobrevivan, y sobrevivan bien, aquellos a quienes la enfermedad o la vejez excluye de hecho del voto y del mercado.

Revista USEM
Enero-Febrero 2000

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Lorenzo Servitje: Una Organización de ciudadanos

Gente 2En toda sociedad hay muchos tipos de personas y grupos que se presentan aquí en dos extremos.

En unos de los extremos hay una buena parte de personas que son aprovechadas, poco responsables, que suelen no respetar la ley, que llegan a decir que son honrados sí, pero honrados no, que tienden sólo a darse buena vida, egoístas y desinteresados de los demás y a veces con conductas morbosas y estridentes.

Hay que reconocer que estas personas mucho de lo que son o hacen se debe a que viven en la pobreza y que la lucha por la vida los lleva a excesos o actividades negativas, a veces involuntarias.

Por otra parte, en el otro extremo, están personas responsables, trabajadoras, que suelen ser ordenadas, con integridad moral, respetuosas de la ley y la autoridad, corteses, y dispuestas a ayudar a los demás.

Puede explicarse, en mucho, la conducta de este grupo extremo, el que suele tener mejor educación y aún una formación moral lograda en el hogar y la familia.
Entre estos dos grupos de personas hay una gran variedad de muchos con rasgos de conducta de unos y otros.

Una encuesta reciente, en nuestro país, menciona que el 86% de la gente ha dicho que, sobre todo e incluso solamente, les interesa su bienestar personal y su familia.
Esto de algún modo se comprueba por una encuesta anterior en la que el 85% de los entrevistados dijo no pertenecer a ninguna organización, así fuera filantrópica, deportiva, cultural o de cualquier índole.

Debe señalarse que la mayoría de la población no está interesada en los problemas sociales y menos en los asuntos públicos. Es decir, en los temas de la comunidad y los políticos. Por ejemplo, es poco frecuente que asista a juntas de vecinos, a la escuela de sus hijos, sobre todo que coopere con los condóminos de su unidad habitacional y menos que se adhiera a un partido político.

Esto contrasta radicalmente con el segundo extremo que se ha mencionado. En este grupo están las que Johaness Messner ha denominado fuerzas regeneradoras de la sociedad o las minorías activas de que habló Arnold Toynbee.

Debemos preguntarnos ¿A qué se debe esta situación?

A mi juicio se debe a que hay un deterioro moral de las personas que las hace insensibles a esas cuestiones sobre todo porque se ha reducido la formación y la educación de los hijos en las familias, de los niños y jóvenes en la escuela y desde luego en las iglesias.
La fibra moral de las personas suele ser frágil y como consecuencia el tejido social se deshace. Así una convivencia civilizada de la gente es casi imposible, la ley de la selva reaparece y la responsabilidad ciudadana de la gente cada día es más escasa. Las éticas seculares han contribuido mucho al poco interés de la relación de los hombres y los pueblos por Dios.

Se ha dicho con mucha frecuencia que la sociedad civil, los ciudadanos, debemos no sólo hacernos oír, sino influir de manera determinante en las decisiones importantes y urgentes de la sociedad, influyendo sobre todo en las autoridades y los políticos. En pocas palabras hacer política.

Puede decirse, en conclusión, que es indispensable que la Sociedad Civil, los ciudadanos, participemos en todo ello, pero que debe ser en forma organizada.
Hay asociaciones que lo están haciendo pero, a mi juicio, muchas suelen ser de manera poco eficaz, por insuficientes membresías y recursos.

Una manera de hacer política no partidista es que esa asociación sea muy activa en utilizar tanto los medios de comunicación tradicionales, como la prensa, el radio y la televisión, el Internet en las redes sociales, el cabildeo muy intenso y aun las demandas judiciales cuando proceda.

Los ciudadanos están reclamando esta esencial participación.

Reforma
Marzo 3, 2013
El autor es empresario, ex presidente de Grupo Bimbo.
Fuente: http://www.reforma.com/editoriales/nacional/691/1381578/default.shtm

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Nobleza de Espíritu – Guillermo Mendoza Tarré

SONY DSCMensaje ante los asistentes al otorgamiento de la 2a Edición del Premio Fernando Aranguren de USEM Joven  Guadalajara
23 de Noviembre de 2012
Guadalajara, Jal.

Buenas Noches a Todos. Es un gusto enorme estar con todos ustedes en esta espléndida noche de Noviembre en la celebración de la Segunda Edición del Premio Fernando Aranguren. Aprecio desde luego el esfuerzo de los jóvenes USEM que han impulsado este evento y me uno al agradecimiento a los patrocinadores con un énfasis especial.

Vengo con el propósito de dejar un mensaje especial y lo último que haría es venir a hablar de temas de competitividad, de productividad , tecnología o distribución que los jóvenes empresarios manejan cotidianamente con grandes dosis de innovación y empeño.

La inspiración de este  evento surge  de un personaje excepcional que dejó un legado de sabiduría, de conciencia social además de un ejemplo para las generaciones futuras de empresarios jaliscienses.

Don Fernando Aranguren fue una estrella fugaz que por un lapso corto iluminó el firmamento empresarial de Jalisco con su talento, su congruencia y su sensibilidad social.

Don Fernando tenía una característica poco común. Tenía Nobleza de Espíritu. Y quizá se pregunten ahora mismo ¿ Y qué es la Nobleza de Espíritu ?.

Hemos oído hablar de la Nobleza de Linaje y sabemos que los que la poseen son descendientes de aristocracias que muchas veces con el paso del tiempo y a lo largo de la historia han ido en un proceso de deterioro y quizá hasta de corrupción.

A la  Nobleza de Linaje se accede por cuestiones de sangre. Pueden o no ser personajes  con  Virtudes.  Un Noble sin virtudes no es persona que tenga alguna distinción especial.

Sin embargo a la Nobleza de Espíritu se accede por decisión propia y es la Nobleza que trasciende. Es la nobleza del ser humano con virtudes. La Nobleza del Espíritu es para la calidad humana lo que la inteligencia es para los genios. La Nobleza del Espíritu es aquella que poseen lo que aman la verdad, que son generosos y humildes, que tienen  consideración por los demás, que se preocupan por el bien común y por su entorno sin más beneficio que el bien por el bien mismo.

Y en un ambiente como el de esta noche donde cientos de jóvenes reunidos en torno a sus ideales y a la celebración del premio que hoy se otorga, los invito a que cultiven  la gigantesca riqueza de un espíritu generoso y una vida interior plena. Los invito a que como todos los grandes hagan de su vida una obra maestra. A que transformen su espíritu cultivando la nobleza a partir de las virtudes de los grandes.

No tengo duda que los líderes del mañana que tanto se requieren, son líderes con Nobleza de Espíritu que puedan transformar este mundo convulsionado y desgastado cada vez más por la falta de valores y la ausencia de generosidad ante la avalancha sin control de egoísmos inútiles.

Inténtenlo y les aseguro que su vida profesional, sus emprendimientos y su vida personal brillará como lo hacen los astros en el lejanísimo firmamento girando, incorporados al gran orden del universo que diseñó nuestro Creador. Muchas gracias.

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Dos Pedros que supieron abdicar y reconocer la propia iniquidad. – Pbro. Eduardo Corral Merino

ratzingerReflexión Consejo Consultivo, 13 de febrero del 2013, Cd. de México.
Pbro. Eduardo J. Corral Merino
Asesor de la Confederación USEM.

Justo el domingo pasado, V Ordinario del Ciclo C, el Evangelio de San Lucas, con la ayuda del precioso pasaje de la Pesca Milagrosa, nos enseñó el arte de la humildad, de la renuncia a las propias ideas y seguridades, para dejarse conducir por el poder de la Palabra de Dios.

Simón, que después sería llamado Pedro, con todo y su duro carácter, dejó a un lado su oficio que conocía perfectamente, su propia reputación y siguió al pie de la letra al Maestro, al Señor. Dice el texto, con el fin de puntualizar las circunstancias: “Habían desembarcado y estaban lavando las redes… trabajaron toda la noche y no habían pescado nada”. Sin embargo, acogió la Palabra del Maestro y  en un esfuerzo por llevar la barca “mar adentro”, aceptó el riego de hacer las cosas al estilo de Jesús, que jamás busca su propia seguridad o conveniencia, que jamás escoge el camino corto y fácil.

De igual manera, el Vicario de Cristo, el Sucesor de Pedro entre nosotros, el Grande Benedicto XVI, unas horas más tarde, nos confirmaría la manera de vivir el discipulado, cuando, con voz serena y tímida, como es él, no sólo dijo a los cardenales ahí presentes sino al mundo entero: “Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino”. Con esta decisión admirable de sensatez y de profundo discernimiento espiritual, en el secreto de la conciencia, de nueva cuenta, la renuncia del hombre se presenta como signo de grandeza en él, pues da paso a una Presencia sabia, eterna.

De nueva cuenta, a pesar de saber perfectamente el oficio, se convierte en algo mucho más importante el voltear la mirada y abrirse a la escucha de Dios, que sólo puede hablar en el hombre que es capaz de vivir en el silencio, en la contemplación, pero sobre todo, en las postración de la existencia al Todopoderoso, Dios de Amor y Salvación.

El camino que debe asumir el discípulo no implica el anular su conciencia, sino el dejarse iluminar por el Verbo Eterno, el Logos. Si algo ha sabido hacer el Papa Benedicto XVI en toda su vida, es dejarse llevar por el Maestro, renunciando a sus propios caminos. No olvidemos que él quería ser catedrático universitario y no obispo; que el quería ser pastor de su diócesis y no un funcionario en la Santa Sede; que quería dedicarse a escribir a los setenta y ocho años, y no a ser Papa a la muerte de Juan Pablo II. Benedicto XVI ejemplifica la renuncia y el discipulado, el cumplimiento de la misión que Dios le fue pidiendo, más allá de cualquier deseo o interés propio: llámese Mozart, llámese teología.

Pero la humildad no implica sólo la obediencia y la renuncia, sino también el claro conocimiento de la propia inadecuación, de los propios límites frente a la participación del acontecimiento Salvador. En ambos casos se manifestó expresamente, ambos pidieron perdón y manifestaron su flaqueza. Benedicto XVI, reconoció con gran libertad que: “para gobernar la barca de San Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado”.

Para el Evangelista Lucas y para el Papa Benedcito XVI está claro: no existe posibilidad alguna de que la Iglesia cumpla su misión si la pesca pretende hacerse con las propias fuerzas y según los criterios de los hombres; pero si se deja conducir por la Palabra del Maestro y se anima a hacerla vida, su fecundidad, como en el caso de la Pesca Milagrosa, está asegurada.

Quizá lo urgente es aprender a “alejarse un poco” de la tierra para poder discernir, desde la experiencia de Jesús. Él mismo nos muestra la pedagogía: tomar nuestro sitio en la pequeña barca de Simón, imagen de la Iglesia, para confirmar nuestra identidad y misión: ser instrumento para la enseñanza del único Maestro. Y para ello, debe ser ella, la comunidad de discípulos, la primera en dejarse transformar por Él.

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Veamos con objetividad y arrojo los motivos de esperanza y crecimiento de la USEM – Pbro. Eduardo Corral M.

DSCF9173La realidad de USEM (es decir de su servicio al mundo que es lo que le da su razón de ser a nuestra Asociación), de su historia y del futuro, ahí están. Hablan, deben leerse. Son palpables. Deben ser discernidos con los ojos de la fe y no desde una mera agitación, frustración o miopía de inteligencia o de espíritu.

El momento presente de esta obra de humanidad, de este ente de transformación social, sus logros y desafíos, su misión, deben ser vistos más allá de un pragmatismo que se quede en medios, resultados, números. Estas cuestiones son necesarias, pero profundamente insuficientes. Debe ponerse el acento, entonces, en el fin, en el sentido que muchos hombres y mujeres han definido: ensanchar su actividad económica con un sentido más trascendente, mucho más digno del hombre (un mundo más solidario, mucho más justo, mucho más humano, mucho más honesto y por supuesto bello).

Recordemos, no siempre lo más fácil es lo mejor. No siempre lo más barato, menos exigente o inmediato es lo más conveniente. La centralidad de todo proyecto debe ser el hombre que no solamente es proceder, acción, medios, sino sobre todo, es un ente complejo con conciencia, con capacidad de trascendencia del momento histórico, con capacidad de amar (es decir de respeto, de entrega, de diálogo, de comprensión, de acompañamiento y  también: de fe, esperanza y caridad). Aquí está la cuestión: la USEM quiere promover riqueza, pero no cualquiera o meramente económica, sino que se genere con un SENTIDO, con una verdadera CALIDAD HUMANA.

La USEM, es antes que nada una UNIÓN, es un proyecto precioso que ha vinculado e injertado la vida de muchos hombres y mujeres generosos en un claro fin: “motivar para que los empresarios sean altamente productivos, plenamente humanos y socialmente responsables”. Detrás de buscar lo altamente productivo, lo pleno en humanidad y lo solidario, no puede leerse otra cosa que GENEROSIDAD. El empresario de USEM es exitoso porque es generoso en sus miras, en su proceder, en sus fines: generar más, pero sobre todo MEJOR. Su vida, como persona y empresario, la ha puesto al servicio de los demás, la ha identificado más allá de cualquier egoísmo, autoafirmación, instrumentación o autoreferencialidad. En términos cristianos ha decidido ofrecerse al mundo, a través de la generación de bienes y servicios en una dinámica de respeto, de cuidado, de promoción, de transformación, de diálogo, de búsqueda, de ofrenda, de SERVICIO. Ya lo dijo el Santo Padre en su discurso para la Paz del 2013, quien no vive amando, viviendo para los otros, corre el riego de vivir queriendo someter a los otros en sus proyectos, lo que es exactamente lo contrario a la promoción de paz.

La USEM es la asociación de esfuerzos distintos, disparejos, variopintos. Es la unión en la diversidad. Pero antes que nada es un don de Dios, es una institución obra de la Providencia, que por supuesto pasa por los corazones de los hombres. Debemos deteneros para verla, así que hagamos un ejercicio de discernimiento, veamos algunos de sus frutos:

1.            Tenemos una USEM generosa, creativa y sobre todo servicial. En especial la Confederación ha hecho un esfuerzo por crear y acompañar a las distintas USEM´s del País, para ir generando su propia historia, su propio camino, en plena comunión con el origen y la misión de nuestros fundadores. Creo que el principio de subsidiariedad es su mayor virtud: “Tanta autoridad como sea absolutamente necesaria, tanta libertad como sea posible”.

2.            Hoy se ha llegado a la conciencia (que no sólo a la mentalidad) de muchos hombres y mujeres que a través del CUFOSO le han dado un vuelco a su vida. A través de 30 años, en muchas partes de la República Mexicana se han difundido las exigencias sociales del Evangelio, se ha podido promover un espacio serio de reflexión de la actividad económica, dando luces, principios de reflexión, criterios de juicio y directrices de acción, para que las personas sean capaces de entenderse, comprender la realidad que nos ha tocado vivir, pero sobre todo responder en su vida con generosidad y amplitud de miras.

3.            Recientemente la USEM, buscando ser más creativa y generosa, se propuso el diseñar herramientas de gestión empresarial que le permitan a todo aquel que esté convencido de la necesidad de darle un sentido profundo y trascendente a su actividad económica, el aplicar y vivir  en toda su exigencia la RSE. El Protocolo ha sido un proyecto de UNIAPAC Latinoamericana que USEM ha promovido con entusiasmo y decisión. Esta herramienta permite encarnar el Evangelio, en diálogo sereno y exigente con la realidad propia y específica de todo empresario. Sin duda se irá perfeccionando a medida en que honesta y fielmente crezca, con nuestra experiencia y generosidad para desarrollarla.

4.            Una de las grandes riquezas de USEM son los testimonios de empresarios que sirviendo desde, y a partir de los valores que promueve USEM, en su actividad propia, han logrado no sólo crear empresas de éxito, sino que han logrado hacerse cargo de sus propias vidas al darles sentido y dirección, en una visión más generosa, que no se queda ya al interior de su empresa, sino que se expande, por su comunidad, su región, por México, por la humanidad.

5.            USEM ha sido fiel a sus orígenes. Se ha mantenido fundamentalmente como un organismo de servicio en la formación de la conciencia del empresario. No ha buscado ni poder económico, ni poder político como un fin.
Su testimonio de servicio, de generosidad, de preocupación por el otro y los otros, son la fuerza que dan legitimidad y consistencia a su presencia y acción en el mundo económico, político y social con el cual ha sabido dialogar para ofrecer su visión del mundo y del hombre.

Hay más frutos, sin embargo es necesario señalar ahora algunos de los signos de los tiempos que nos interpelan fuertemente. USEM no es una isla, está en el mundo, vive inmerso en un contexto histórico-cultura concreto. Hagámonos la pregunta: ¿qué nos interpela a redoblar el paso y sobre todo ver los límites propios y normales de nuestro crecimiento, como la  ocasión y la oportunidad para ser más creativos, más generosos, más intrépidos?:

a)      En todo el mundo, se exige la incorporación de criterios éticos en la actividad económica, política y social. La USEM, con el Pensamiento Social de la Iglesia, es experta en esta materia. En la acción no solo busca respetar los límites de la verdad, la justicia, sino que principalmente promueven y anuncian un marco axiológico que inspira políticas y acciones de bien, de riqueza, de bienestar, de cultura, de promoción humana y cambio de estructuras. Todo pareciera que la Providencia nos ha venido preparando para OFRECER, en este tiempo, en este momento de búsqueda de la humanidad una palabra de verdad en la experiencia y la sabiduría que nos ha dado en más de 50 años de experiencia, aprendizaje, lucha y discernimiento.

b)      El mundo está, lo dicen creyentes y no creyentes, en un Cambio de Época. Los problemas que nos presenta la humanidad nos desafían sobre todo en el reconocimiento de nuestra IDENTIDAD, del reconocimiento de nuevos puntos de partida que nos permitan una nueva manera de comprender la realidad que vivimos, y de ordenarla, pues es ésta nuestra responsabilidad. Los problemas complejos que enfrentamos, y por supuesto la respuesta a lo qué decimos nosotros, de nosotros mismos, en cuanto seres humanos. Exige ya, la aplicación y vivencia radical de nuevos principios: la verdad contra la corrupción, la simulación y el relativismo; la búsqueda del sentido y el fin, frente al pragmatismo; la conciencia de relación necesaria entre los hombres, frente al individualismo; el AMOR, LA CARIDAD contra el egoísmo (esta es la encrucijada fundamental, aquí está el asunto: que dice el hombre de sí mismo: ¿Soy para el mundo, o el mundo es para mí?).

CONCLUSIÓN E INVITACIÓN:

Ante estos elementos, no nos queda más que hacer el propósito de ORDENAR, FRECUENTAR, FORMAR, CULTIVAR Y CUIDAR NUESTRA VIDA INTERIOR. Sin ésta, en este tiempo de Cambio de Época, estaré y estaremos confundido(s), agitado(s), turbado(s). En una palabra incapacitados para amar, para ofrecer, para servir, para “fecundar la tierra” (recordemos el libro del Génesis).

La USEM es un espacio precioso. Lo es, porque me ofrece la COMUNIÓN de seres humanos que buscan, más allá del momento presente y de la misma Institución (que sólo es un medio), una vida con sentido, con significado, con futuro. Lo es, porque involucra y vincula fuertemente a personas que saben mirar los límites del tiempo presente como la ocasión y la oportunidad para ir más allá de ésta, en una dinámica de solidaridad y caridad no sólo entre ellos, sino sobre todo, confiando en el Amor de Dios, Padre Providente y Amantísimo, que en razón de Su misma generosidad, ha entregado a su Hijo, para ser, como dice San Juan: “la verdad, el camino y la vida” (Jn. 8, 6).

No podemos dejar de frecuentar nuestra relación con Dios, que es Amor, que participa de ese Amor, y que quiere hacerme difusor de ese mismo Amor. Sólo en Él lograremos desdramatizar el momento presente, sólo en Él, que nos hace partícipes de su Proyecto de Salvación, en este estratégico momento, seremos capaces de ser efectivos en la construcción de una nueva civilización. Sólo Él nos saca de la confusión de la soledad, de la autoafrimación y de la autoreferencialidad de nuestro propio ser. Sólo Él es Palabra, Verbo, Logos Eterno, Sabiduría que se participa, para que nosotros habitemos, vivamos y construyamos en Él.

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Foro Regional USEM Sonora: Resposabilidad Social Empresarial “La Rentabilidad de los Valores”

Foro RSE SonoraDiscurso de Bienvenida
Ing. Luis Carlos Peralta Peñuñuri
Presidente USEM Sonora

Buenos días a todos

  •  Saludo con afecto a mi amigo Guillermo Padrés Elías, Gobernador del Estado de Sonora
  • A su señora esposa y Presidenta del DIF Estatal Iveth Dagnino de Padrés
  • A Roberto Quintero Vega, Presidente Nacional de Confederación USEM
  • A Don Alejandro López Caballero, Alcalde de esta Ciudad Capital
  • A Don Ernesto Munro Palacios, Secretario de Seguridad Pública del Estado
  • A Marco Antonio González Cubillas, Coordinador de Organismos Empresariales del Estado de Sonora
  • A todos los Empresarios de Sonora, a los dueños y directivos de los medios de comunicación, reporteros e invitados especiales que con gusto participamos de este gran evento donde se promueve la Responsabilidad Social de las Empresas.

Durante la última década, la Responsabilidad Social Empresarial está llamando la atención de todo tipo de empresarios que han escuchado el término, y que quizás por su competencia tengan un distintivo de RSE, pero que no saben a profundidad qué es ni mucho menos cómo implementarla.

Es una aspiración permanente en los empresarios que buscan que sus empresas perduren: gestionarlas adecuadamente en lo económico, en lo social y en lo ambiental, es decir, en toda la dimensión humana, porque están convencidos de que dichos aspectos marchan estrechamente unidos.

Para USEM hablar de RSE representa la oportunidad de promover una economía respetuosa de la persona humana, donde ésta permanezca como el principal centro de atención para lograr que las empresas sean de verdad Altamente productivas y generadoras de valor económico agregado, más justas y más humanas.

La clave para convertirse en una Empresa Socialmente Responsable está en la manera en como se dan las relaciones entre los miembros de la organización y los de su entorno. En este contexto, vale la pena hacer las siguientes preguntas:

¿Cómo son las relaciones de sus miembros entre sí y con su entorno?

¿Está creando oportunidades de crecimiento para cada uno de sus integrantes y quienes la rodean, o solo está organizada en función de las utilidades, despreocupándose de las personas?

¿Es consciente el empresario de que la solución a los problemas nacionales e internacionales no es solo cuestión de producción económica o de organización jurídica y social, sino que requiere también de valores y de un cambio de mentalidad, comportamiento y estructuras?

Esto Sólo por mencionar algunas.

La visión actual de la RSE dice que la actuación de la empresa contemporánea no se puede evaluar sólo en unidades monetarias, sino que debe expresar su valor por medio de una triple dimensión: económica, social y medio ambiente.

Congruentes con esta línea de pensamiento, para USEM y UNIAPAC:

“La empresa es una entidad constituida por personas que se organizan y aportan con sus recursos económicos, tecnológicos y del conocimiento, para la producción de algún bien o servicio que satisfaga necesidades de la sociedad, generando valor agregado y resultados económicos que permitan: la justa remuneración de las partes y la sustentabilidad económica de la empresa en el tiempo, propiciando en este proceso: la realización como personas humanas de todos sus integrantes y el bien común.

De aquí que nuestra visión de la RSE se define de la siguiente manera:

“La RSE es una forma de gestión surgida del compromiso personal, moral, consciente, congruente del empresario y de los miembros que integran la empresa y basada en la ética social cristiana, a fin de cumplir íntegramente con los objetivos internos y externos, considerando las expectativas de todos los sectores y grupos de interés involucrados en lo económico, social, humano y ambiental, para el desarrollo sustentable de la empresa y de la sociedad, demostrando el respeto a la dignidad de las personas, a las comunidades y al medio ambiente, coadyuvando así a la construcción del bien común con justicia social.”

Y como declara Pierre Lacocq, presidente Mundial de UNIAPAC, en su propuesta “Gestión Basada en la Subsidiariedad”, cito:

El principio de subsidiariedad tiene sus raíces en la Doctrina Social de la Iglesia, como una consecuencia directa de su principio más importante: la suprema dignidad de la persona.

En su reciente documento sobre la “Vocación del líder empresarial” el Concilio Pontificio de Justicia y Paz, describe así la subsidiariedad:

El principio de Subsidiariedad tiene sus raíces en la convicción de que, como imágenes de Dios, el florecimiento de los seres humanos implica aprovechar al máximo su inteligencia y libertad. La dignidad humana no se respeta nunca si se limitan o anulan innecesariamente estas últimas. El principio de subsidiariedad reconoce que en las sociedades humanas existen comunidades menores dentro de las mayores. Por ejemplo, una familia, como comunidad, forma parte de una ciudad, que a su vez, se inscribe en un estado, después en una nación, y así sucesivamente. Este principio insiste en que no se debe restringir arbitrariamente la libertad de aquellos más cercanos a la toma de decisiones. Una autoridad debería siempre abstenerse de intervenir en la toma de decisiones de una autoridad inferior, si es que esta puede adoptar decisiones acertadas que también respeten el bien común.

Continúa Pierre Lacocq:

La gente se desarrolla en su trabajo cuando hace uso de su inteligencia y libertad para alcanzar metas compartidas. Mientras más participativo sea el lugar de trabajo, más oportunidades tendrán los trabajadores para desarrollarse.

Señoras y señores, amigos todos, bienvenidos al Foro de Responsabilidad Social Empresarial, con el tema “La Rentabilidad de los Valores”, un espacio donde se discutirán los Por Qué’s y los Cómos, y se compartirán los éxitos de las empresas que practican y aplican la RSE.

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