Ante los nuevos tiempos…. Pbro. Eduardo Corral Merino

1442h0018 Ante los nuevos tiempos, necesitamos, de manera individual y comunitaria, trabajar la vida espiritual, que implica: mayor profundidad en el entender; ampliar nuestra disposición y generosidad, así como cuidar el “estar y hacer”. Sólo así tendremos un nuevo capital social.

9 de enero del 2014.
Pbro. Eduardo J. Corral Merino. Asesor Moral.

El 24 de noviembre pasado, el Papa Francisco dirigió a obispos, presbíteros, religiosos y laicos, la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium. Señaló que es una especie de “programa para su Pontificado”. El documento es rico, amplio, pero sobre todo profundo y de una gran actualidad. Es de muy fácil lectura y podemos decir que atrapa, engancha. Además, en sus cinco capítulos aborda de manera magistral la realidad de la Iglesia, del mundo, y por supuesto la necesaria relación de servicio que debe haber de la primera, a la segunda. Experimentar “la alegría del Evangelio” es la respuesta a la pregunta de cómo anunciar el Evangelio en el mundo actual, tema del Sínodo de Obispos convocado en el año 2012 por el Papa Emérito Benedicto XVI.

La fe, de nueva cuenta nos señala el Papa, no es sólo una doctrina, un decálogo o un conjunto de oraciones, acciones pastorales u obras piadosas, sino que es un acontecimiento, una experiencia, un encuentro que reclama sujetos, personas conscientes y actuantes, sabedoras de quiénes son y a dónde van, según la Plenitud de la Revelación en Jesucristo. Anunciar la Buena Nueva, entonces, no puede ser una tarea individual, autorreferencial, sino la continua búsqueda de anunciar en nuestra cultura, un Proyecto que no es nuestro, sino del Padre.

Para los empresarios de USEM, es fundamental el conocimiento, reflexión y experiencia de las orientaciones vertidas en este histórico ejercicio del Magisterio Pontificio. Sólo hay que revisar algunos de los títulos para ver lo providencial que resulta su contenido. Entre algunos del Capítulo Dos, señalo algunos temas: la economía de la exclusión [53-54]; la nueva idolatría del dinero [55-56]; no a un dinero que gobierna en lugar de servir [57-58]; inequidad que genera violencia [59-60]; algunos desafíos culturales [61-67]. Estos numerales, nos enseñan a pensar la realidad, nos dan claros principios de reflexión para el campo económico, sin embargo -no olvidemos-, que el documento plantea otros en el ámbito social, político, cultural, ideológico y por supuesto religioso.

Además de ayudarnos a discernir la realidad correctamente, es decir para ser ortodoxos (rectos en el pensar), nos ayuda también con otros criterios de juicio y líneas de acción, que nos permiten actuar correctamente frente a ella (esto es para tener una ortopraxis). Entre éstos, cito, por ejemplo los siguientes, que están también en el Capítulo Dos, en el Inciso II, de las: “Tentaciones de los agentes pastorales”: No a la acedia egoísta [81-83]; no al pesimismo estéril [84-86]; sí a las relaciones nuevas que genera Jesucristo [87-92]; no a la mundanidad espiritual [93-97]; no a la guerra entre nosotros [98-101]. Hay otros, más novedosos, presentes en el Capítulo IV, en el inciso III, con relación al bien común y la paz social: El tiempo es superior al espacio [222-225]; la unidad debe prevalecer sobre el conflicto [226-230]; la realidad es más importante que la idea [231-233]; el todo es superior a la parte [234-237].

No podemos dejar de citar el numeral 203, que dice: “La dignidad de cada persona humana y el bien común son cuestiones que deberían estructurar toda política económica, pero a veces parecen sólo apéndices agregados desde fuera para completar un discurso político sin perspectivas ni programas de verdadero desarrollo integral. ¡Cuántas palabras se han vuelto molestas para este sistema! Molesta que se hable de ética, molesta que se hable de solidaridad mundial, molesta que se hable de distribución de los bienes, molesta que se hable de preservar las fuentes de trabajo, molesta que se hable de la dignidad de los débiles, molesta que se hable de un Dios que exige un compromiso por la justicia. Otras veces sucede que estas palabras se vuelven objeto de un manoseo oportunista que las deshonra. La cómoda indiferencia ante estas cuestiones vacía nuestra vida y nuestras palabras de todo significado. La vocación de un empresario es una noble tarea, siempre que se deje interpelar por un sentido más amplio de la vida; esto le permite servir verdaderamente al bien común, con su esfuerzo por multiplicar y volver más accesibles para todos los bienes de este mundo”.

Solamente confrontarnos con este parágrafo, estoy seguro, nos enriquecería muchísimo, pues nosotros mismos hemos sufrido la indiferencia y una cierta molestia de quienes “usan” o manosean temas que desde hace mucho tiempo la USEM difunde y busca llevar a la práctica, como la responsabilidad empresarial, la dignidad del trabajo, o la necesaria relación que debe haber entre convicciones éticas y la praxis empresarial, entre muchos otros temas.

Este Documento del Magisterio es bálsamo para nuestros oídos y corazones; es una exhortación preciosa para seguir impulsando nuestra Unión; es una luz potente que puede iluminar mucho nuestro camino, que ya en sí, es muy bello. Quede pues la invitación, individual y colectiva, a entrar en este extraordinario llamado del Papa Francisco que secunda, abona y poda la vida de nuestra USEM.

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Acerca de Confederación USEM, A.C.

Misión Unir, Orientar y Motivar a los dirigentes de empresa para que, a la luz del pensamiento social cristiano, se comprometan a su mejoramiento personal, a la transformación de su empresa y del medio empresarial y a contribuir en la construcción de una sociedad más justa, más fraterna y más humana”. Perfil de la empresa Sostenemos que toda organización económica y social debe partir del hombre ya que éste es el autor, el centro y fin de la vida económica y social, A su vez, la vida social debe ser un medio para que el hombre alcance su propia plenitud mediante la participación solidaria y subsidiaria en el bien común. Descripción Somos una Asociación de Dirigentes de Empresa que desde 1957 estamos convencidos de la necesidad de nuestro mejoramiento profesional y moral para promover los valores humanos en la empresa y en la sociedad.
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